Kasparov Confirma Que EEUU y Lituania Le Avisaron A Él y A Su Socio de Que Sus Vidas Corrían Peligro:  "No Dejaré de Trabajar ni Me Esconderé"

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Garry Kasparov ha confirmado que los servicios de seguridad advirtieron a él y a su colaborador Ivan Tyutrin de que corrían peligro de muerte. El excampeón mundial de ajedrez reaccionó este miércoles al reportaje de EL MUNDO sobre los planes de una red vinculada a la inteligencia rusa para asesinar a opositores exiliados en Estados Unidos y Lituania. "Los servicios de seguridad de Lituania y Estados Unidos nos advirtieron de que nuestras vidas corrían peligro y que debíamos tomar precauciones, lo cual hice y seguiré haciendo", escribe en su boletín.

Kasparov dice que la noticia de EL MUNDO que lo señala a él y a Tyutrin como posibles blancos "no puede considerarse una sorpresa, pero sigue siendo un shock". Recuerda el asesinato de su amigo Boris Nemtsov frente al Kremlin en 2015. Durante años, explica, respondía con bromas a quienes le preguntaban si temía por su seguridad: "No vuelo con Aeroflot ni bebo té con desconocidos".

Este verano, las autoridades estadounidenses comunicaron a Kasparov que era objetivo de un plan para matarlo y recibió protección especial por primera vez desde que se instaló en Nueva York tras salir de Rusia en 2013, según fuentes de su entorno consultadas por EL MUNDO. Tyutrin, exiliado en Vilna y cofundador con Kasparov del Foro de la Rusia Libre, estuvo protegido durante parte de 2024.

En los últimos meses, la policía lituana volvió a advertirle de amenazas contra él. Kasparov confirma ahora que ambos fueron alertados, pero asegura que "ni a Ivan ni a mí nos han dicho expresamente que fuéramos los objetivos cuyos nombres se ocultan en la acusación contra los asesinos". La Fiscalía estadounidense identifica a dos posibles víctimas como "Víctima 1", en Estados Unidos, y "Víctima 2", en Lituania, sin revelar quiénes son. El aviso recibido por Kasparov y Tyutrin confirma el peligro que afrontaban.

Intermediarios Para Seguirlos Y Matarlos

La acusación federal, hecha pública el 15 de septiembre, señala a cinco hombres de una red que, según los fiscales, trabajaba para la inteligencia rusa desde al menos 2024. Entre ellos figuran Yuri Jrameev, antiguo coronel ruso; su hijo Kirill, oficial del FSB; los cubanos Oemis Romagoza Durruthy y Yaidel Delgado Suárez, y el venezolano Ángel Eduardo Castro. Se les atribuye el uso de intermediarios para vigilar disidentes, buscar sicarios y organizar sabotajes contra países que apoyan a Ucrania.

En Estados Unidos, la red encargó este verano a un hombre que fotografiara y grabara lugares asociados a un opositor ruso. Le ofreció entre 1.000 y 1.500 dólares por la vigilancia y 40.000 dólares (unos 35.000 euros) por hacerlo desaparecer. El hombre envió imágenes, pero rechazó el asesinato. Sus interlocutores le pidieron entonces que encontrara a alguien dispuesto a hacerlo. La operación alcanzaba el área de Washington, donde el exdiputado ruso Ilya Ponomarev, otro de los opositores avisados del peligro, pasa largas temporadas. El sumario no identifica a Ponomarev como la "Víctima 1", pero fuentes de su entorno han confirmado que era objetivo prioritario.

El otro plan iba contra un opositor en Lituania. En junio de 2025, los organizadores prometieron 200 dólares a un ciudadano estadounidense para fotografiar la dirección atribuida al objetivo. Después le ofrecieron unos 25.000 dólares (unos 22.000 euros) para matarlo. Según la acusación, uno de los cabecillas propuso atacarlo con un cuchillo o con una botella de gasolina. El hombre rechazó el encargo.

El opositor se encuentra ahora mismo en Estrasburgo, donde trata de impulsar vías legales para desbloquear los fondos rusos congelados, especialmente en Bélgica. Promete seguir reclamando apoyo militar y económico para Ucrania y medidas contra Moscú. "No dejaré de trabajar ni me esconderé", asegura. "Mi familia y yo no estaremos realmente seguros mientras Putin siga en el poder en Rusia".