La Fastuosa Coronación del Nuevo Rey Ugandés de Toro Que Pone Fin al Rocambolesco Culebrón Dinástico

16px
32px

Los tambores reales ya vuelven a estar colocados en posición vertical. Igual que las lanzas. Y todas las esculturas de leones tanto dentro como fuera del Palacio Karuziika, en Fort Portal, ya han sido descubiertas de nuevo. Y es que el luto en el reino ugandés de Toro ha concluido y desde la pasada madrugada los ochos millones de habitantes de esta importante Monarquía tradicional de la región de los grandes lagos africanos vive una jornada histórica de júbilo con motivo de la coronación de su nuevo rey, Edward Rukidi Kijanangoma, que asciende al trono como Nyabongo I.

Un servicio de acción de gracias en la catedral de San Juan de Fort Portal en homenaje al flamante soberano y, sobre todo, la ceremonia de proclamación, a la que asistirán centenares de invitados, incluidos miembros de otras familias reales de Uganda, así como el presidente de la República federal, el viejo zorro Yoweri Museveni, son los actos centrales que culminarán el proceso de relevo al frente de esta Monarquía que ha vivido en las últimas semanas un rocambolesco culebrón dinástico que amenazaba con desestabilizar a toda la región.

Y es que el pasado 27 de agosto murió, a los 34 años de edad, el rey Rukidi IV, quien había sido proclamado con apenas tres años, a la muerte de su padre, en 1995, lo que le hizo mundialmente popular con su ingreso en el Guinnes convertido entonces en el monarca más joven del planeta. El también conocido como rey Oyo falleció víctima de un cáncer, en Estados Unidos, donde permaneció varios meses en tratamiento. De inmediato comenzó el proceso de sucesión. El joven soberano ni se había casado ni tenía hijos. No al menos conocidos. La sorpresa saltó cuando su madre, la poderosa reina madre Best Kemigisa, informó al presidente Museveni y a toda la nación de la existencia de un hijo secreto de Oyo, residente en Texas, y al que su padre habría proclamado sucesor en un testamento desconocido en 2022. El clan real de los Babiito, la dinastía reinante de Toro, se negó sin embargo a dar por buena esta sorpresa. Y los 21 miembros del consejo familiar con derecho a resolver estos asuntos se pusieron manos a la obra para resolver la cuestión sucesoria. Aunque inicialmente fue elegido como nuevo monarca el futbolista George Desmond-Kamurasi, primo del finado, el rechazo de éste a ocupar el trono obligó a nombrar finalmente a quien hoy se convierte en rey, que aceptó de buen grado su responsabilidad, aun consciente de que ahora mismo las aguas corren turbulentas por el reino. Edward Rukidi Kijanangoma, que hasta ahora se ha desempeñado como un prestigioso presentador de informativos en la televisión estatal ugandesa, es hijo del príncipe Christopher Paul Kijanangoma y nieto del antiguo rey Rukidi III, al igual que lo era el recién fallecido Oyo.

De nada ha servido que ni la mencionada reina madre Best Kemigisa ni su hija la princesa Ruth Komuntale se nieguen a reconocer la legitimidad del nuevo soberano. Ya no hay vuelta atrás. El Gobierno federal ugandés ha bendecido la proclamación y los habitantes de las principales ciudades de Toro participan en las últimas horas en los centenarias rituales para dar la bienvenida a quien confían les lidere con sabiduría y buen tino a partir de ahora.

A lo largo de la madrugada, el nuevo rey ha estado acompañado por miles de sus súbditos a lo largo de una procesión nocturna desde el Palacio de Rwengoma hasta el de Karuziika, a cuyas puertas han tenido lugar una simbólica lucha simulada y un "ataque" ficticio para tomar el control de la fortaleza, ritos ancestrales con los que se escenifica de forma simbólica el control del trono de cada soberano que llega al poder.

Toro, con ocho millones de habitantes, es uno de los cuatro reinos tradicionales reconocidos por la Constitución de Uganda, junto a Bunyoro, Buganda y Busoga. Obtuvo su independencia en 1830, tras separarse de Bunyoro. Aunque todo el espacio fue sometido por los británicos, que convirtieron a buena parte del África subsahariana en territorio de su extensísimo imperio. Tras la independencia ugandesa, en 1962, el padre del actual rey de Buganda, el kabaka Edward Mutesa II, se convirtió en el primer presidente de toda Uganda. Pero, en 1966, Milton Obote protagonizó un autogolpe, abolió la Constitución y disolvió los reinos tradicionales.

Obote fue derrocado en 1971 por el ejército que lideraba el general Idi Amin. Tras un breve regreso al poder de Obote años después, y después de una desgarradora guerra en la nación africana, Museveni asumió la Presidencia en 1986. Y, seis años después, el poderoso Consejo del Ejército aprobó la restauración de los reinos tradicionales en Uganda.