Kiev Sufre Apagones, Interrupciones en el Transporte Público y Cortes de Agua por la Ofensiva Rusa

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Los daños sufridos por la infraestructura energética en la región de Kiev tras los últimos bombardeos rusos, especialmente el del jueves, han obligado a las autoridades a llevar a cabo algunos cortes en el suministro eléctrico y de agua, además de interrupciones en el transporte público. Se han visto afectadas cientos de miles de personas en esta ciudad de tres millones de habitantes y en otras localidades de la región. Desde hace algunos días, en las calles rugen los motores de los generadores, que a golpe de combustible sustituyen la electricidad, y los viandantes han de ayudarse de las linternas de los móviles para caminar al caer la noche.

“Ha habido un ataque a una de las instalaciones energéticas importantes para la ciudad de Kiev”, reconoció el ministro de Energía, Denys Shmyhal. “Los responsables de la energía están haciendo todo lo posible para restaurar la electricidad lo antes posible”, añadió en un comunicado cuando la situación ya era caótica.

Las interrupciones suponen un obstáculo añadido para unos ciudadanos que ya tienen difícil llevar una vida normal en medio de los misiles y los drones, acompañados de constantes alertas que avisan de los bombardeos ya no solo durante la noche, sino también durante el día.

Uno de los grandes retos de Kiev, y de otras ciudades, desde que Rusia lanzó la gran invasión de Ucrania en febrero de 2022, es mantener los servicios de luz, agua y calefacción, especialmente durante la dura travesía del invierno. Frente a esta cruda realidad, uno de los objetivos del Kremlin es hacer insoportable el invierno para la población ucrania.

Los usuarios de las tres líneas de metro, los tranvías y los trolebuses quedaron inmovilizados durante horas. “Debido a la disminución del voltaje procedente de las fuentes externas de suministro eléctrico del metro, el movimiento de trenes y el funcionamiento de las escaleras mecánicas están temporalmente suspendidos”, informó un comunicado en la tarde del jueves, refiriéndose a las tres líneas de la red de la capital. Poco después fueron retomando su actividad, pero con menor frecuencia de paso.

La víspera ya empezaron a producirse parones en tranvías y trolebuses por la falta de potencia en las catenarias. Algunos tranvías se quedaron detenidos en las calles y obligaron a los coches a dar marcha atrás ante la imposibilidad de continuar.

Que no funcionen las escaleras mecánicas del metro de Kiev no es cualquier cosa. De hecho, la capital de Ucrania acoge la estación más profunda de Europa, situada a 105 metros bajo el terreno. Se trata de Arsenalna, en el centro, que tenía el récord del mundo hasta que, en 2023, la desbancó una estación china. Las instalaciones del suburbano sirven, además, como refugio cuando suenan las alarmas ante un posible ataque.

Los primeros cortes programados del suministro eléctrico se están produciendo en Kiev oficialmente desde el miércoles. En medio del ruido de los generadores como banda sonora en las aceras, delante de comercios y empresas, la caída de la tarde del jueves pilló a muchas calles sin alumbrado público y los ciudadanos se vieron obligados a emplear la linterna de sus móviles para avanzar. Son cada vez más frecuentes los ordenadores portátiles en cafeterías y otros espacios públicos, donde la gente trata de enchufar sus aparatos y conectarse al wifi.

Cuando la realidad aprieta sin solución, las empresas responsables toman la decisión de llevar a cabo cortes de emergencia en determinados momentos de gran necesidad. De esa forma, alteran el horario establecido de los cortes programados para no sobrecargar la red, que en Kiev se organiza por barrios para ayudar a los ciudadanos a organizarse.

Por otro lado, la escasa potencia disponible genera también cortes en el suministro de agua, pues las estaciones de bombeo dependen de la electricidad, como reconoció el alcalde, Vitali Klitschko, en la tarde del miércoles, cuando informó de la falta de servicio en la margen derecha del Dniéper, el río que divide Kiev.

Todo esto sucede tras el enorme caos circulatorio originado por la serie de ataques emprendida hace una semana por Moscú contra cuatro de los puentes que conectan las dos orillas de la capital sobre el río Dniéper, lo que obligó a realizar cortes en estas vías esenciales para el funcionamiento de la urbe.

Primero Cesará La Luz, Después La Calefacción Y Al Final El Agua

Las previsiones, semanas antes de que llegue el invierno, apuntan a que el primero de los servicios que cesará en caso de necesidad será la luz; seguidamente, la calefacción; y, finalmente, el agua, cuyo flujo esperan que no se interrumpa de manera generalizada en ningún momento, según los planes de resiliencia diseñados por las autoridades. En todo caso, las temperaturas son todavía benignas comparadas con las que traerán las primeras heladas en unas semanas, cuando la combinación de frío y ataques rusos ponga realmente a prueba el sistema.

Este año, antes incluso de que concluyera septiembre, el mes con diferencia con más ataques rusos de lo que va de 2026, Moscú había golpeado ya en la capital y sus alrededores centrales térmicas, plantas de cogeneración (eléctrica y térmica), centrales hidroeléctricas e infraestructura de transmisión eléctrica. En particular, los bombardeos del día 30 causaron daños en la central térmica de Trypilska, al sur de Kiev, por lo que hubo que aplicar cortes de electricidad en la capital y en las regiones de Kiev, Chernihiv y Zhitomir.

De esta forma, las consecuencias han empezado a sentirse en lo que las autoridades ven como una estrategia del presidente Vladímir Putin para desestabilizar la capital y sumir a su población en una profunda crisis humanitaria. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, cree que la ofensiva va a continuar con la intención de convertir Kiev en un lugar inhabitable.

La compañía eléctrica nacional Ukrenergo es la encargada de gestionar la red de alta tensión y de mantener el equilibrio entre producción y consumo y, por tanto, de hacer frente a la crisis derivada del impacto de la invasión rusa sobre el sistema energético. Por eso mismo, y desde el 7 de octubre, la orden ha sido empezar a realizar cortes en el suministro en medio de la ofensiva del Kremlin sobre Kiev y su región. Tras el ataque del jueves, sus decisiones cuentan con nuevos argumentos. En todo caso, ya se venían produciendo cortes desde días antes en algunas zonas.

La principal encargada de ejecutar las directrices de Ukrenergo es la empresa Dtek, el principal operador privado del sector, que produce, distribuye y comercializa energía. Ya ha publicado los horarios de los apagones según las diferentes áreas para que la población pueda conocerlos con antelación. Pero esos planes saltan por los aires a veces, como estos días, si los ataques rusos obligan a modificarlos.

Los problemas para la población se acumulan a las puertas del invierno, cuando más se notan los daños de las ofensivas de Moscú contra las instalaciones que garantizan los suministros esenciales. La infraestructura energética es uno de los objetivos predilectos de los ataques orquestados desde el Kremlin, cuyas autoridades son conscientes de la enorme incomodidad que causan al dejar a los civiles sin servicios básicos, especialmente cuando las bajas temperaturas castigan al conjunto del país.

“Provocar El Pánico”

Sergiy Novenko, jefe de la Administración Estatal del distrito de Solomianskyi, uno de los más golpeados por los ataques en Kiev, recordó la semana pasada a EL PAÍS que disponen de planes de resiliencia elaborados a partir de la experiencia de inviernos pasados. Entiende que lo que busca el enemigo es “provocar el pánico entre la población”, pero estos planes intentarán minimizar las consecuencias de la ofensiva rusa. Para ello llevan meses trabajando.

En caso de un gran apagón, Kiev y otros centros importantes del país pueden llegar a quedarse a oscuras, pero nunca sin agua ni calefacción, según detalles del plan publicados por Ukrainska Pravda. Ante la escasez de electricidad, se dará prioridad al abastecimiento de agua, las calderas, los hospitales, las comunicaciones, el transporte y otros servicios esenciales, añade este medio.

En este sentido, el peor de los escenarios previstos, con Rusia infligiendo daños importantes y prolongados sobre la infraestructura energética, es que los consumidores sufran cortes prolongados, pero no los servicios esenciales. Hay fuentes citadas por este medio que calculan que hasta 12.000 edificios de viviendas de Kiev podrían quedarse sin calefacción este invierno.