Los Laboristas Frenan Su Declive y Mantienen el Control del Escaño del Ex Primer Ministro Starmer
El Museo Británico, la mayor biblioteca del mundo - la British Library -, la estación de tren que conecta al Reino Unido con el resto de Europa, y el barrio de Virginia Woolf, E. M. Foster y John Maynard Keynes, han votado laborista.
Esa es una manera de ver las elecciones anticipadas celebradas ayer en la circunscripción londinense de Holborn and St. Pancras. Otra opción es que el Partido Laborista ha frenado el desplome en el que había caído con el anterior primer ministro, Keir Starmer.
Eso no deja de tener su lado irónico, porque en estas elecciones se decidía el sucesor de Starmer. El ex primer ministro era parlamentario por Holborn and St. Pancras, y su decisión de dejar la política tras ser expulsado de la jefatura del Gobierno por sus propios correligionarios, en julio, es lo que ha desencadenado estos comicios. Estas eran, además, las primeras elecciones que se celebraban con el sucesor de Starmer, Andy Burnham, como primer ministro.
En esta llamada a las urnas también se medía el futuro de la izquierda británica. El Partido Laborista y su candidata, Sagal Abdi-Wali, representaban el 'establishment'. La alternativa era el Partido Verde, que había echado toda la carne en el asador presentando nada menos que a su líder, el autoproclamado "ecopopulista" Zach Polanski. Y, para dar más morbo, el telón de fondo estaba definido por las relaciones del Reino Unido con Israel, dado que el fin de semana los Verdes aprobaron una moción en la que se autoproclaman "partido antisionista" y declaran que esa ideología es "racista".
Así que era mucho más que un escaño lo que estaba en juego: era el control de la izquierda británica y el tirón electoral de Burnham. Y, al menos por el momento, ese control sigue estando en manos del laborismo, con Burnham confirmando que es un líder con mucho más tirón que su predecesor. Es toda una victoria simbólica para esa formación, porque con Starmer el Partido Verde había llegado a alcanzarle en las encuestas. La victoria de la fuerza tradicional del centroizquierda británico se complementó con su triunfo en los comicios locales en Lambeth y Newcastle-under-Lyme, donde había sufrido una derrota en las elecciones municipales de mayo pasado.
Para ser unas elecciones tan simbólicas, el electorado no prestó atención. La participación fue del 38,8%, la cifra más baja desde que la circunscripción de Holborn and St. Pancrass fue creada en 1983. La batalla entre la izquierda, así, no levantó pasiones entre el vecindario, pese a que los comicios se celebraron en un clima de cuasi-guerra civil 'verde' debido a la declaración sobre el sionismo. La moción del fin de semana ha sido rechazada por cuatro de los cinco parlamentarios 'verdes', y ha generado enormes tensiones en la dirección de esa fuerza política. También ha provocado la más que inusual situación de que el Gobierno de Israel haya prohibido la entrada en el país por "antisemitismo" a Zack Polanski, que es judío.
El líder 'verde' declaró en la madrugada de hoy, tras conocer su derrota, que no se plantea dimitir del cargo. De hecho, los resultados pueden verse como una relativa victoria de ese partido, que ha más que triplicado su porcentaje de votos en relación a las elecciones de 2024. Al mismo tiempo, la victoria laborista no implica que ese partido haya dejado de caer. Abdi-Wali logró el 45,2% del voto, que es cuatro puntos menos que lo que obtuvo Starmer en 2024, y 30 menos que los que logró el laborismo en 2017.
Por el lado conservador, 'tories' y Reform perdieron, respectivamente, una y dos décimas. El ultranacionalista Restore Britain, creado este año y al que apoya, entre otros, Elon Musk, alcanzó el 2,54% del voto, confirmando así que, aunque no esté en condiciones de ganar nada, sí puede arruinar las posibilidades de victoria de Reform, que por ahora es la fuerza dominante de la derecha a nivel nacional.